Hablar de mí, es hablar de la tristeza, es hablar de la alegría, del sol, de la esperanza, de la ternura, del beso, de la lágrima; hablar de mí es hablar de ti, porque tú y yo somos muy parecidos, con la misma respiración, las mismas ganas de vivir, de vibrar, de ser felices.

“…Y si es mejor quererte sin permiso, con rabia y al contado
yo te querré, como jamás te quiso quién más te haya marcado.”

—   J. Sabina